Apreciaciones sobre el Módulo: MANEJO INTEGRADO DEL MEDIO AMBIENTE
Ser humano en el planeta tierra ahora no es fácil. Resulta que cuando nacemos tenemos una deuda externa por pagar y una vida condenada a trabajar hasta ser anciano. Eso no solía ser así antes. Para rematar se nos dice además que debemos tener posiciones políticas y filosóficas sobre los hechos ambientales y sociales que acaecen a nuestro alrededor. Esto por supuesto no es para todo el mundo, puesto que no todos nacimos para dedicarnos a pensar, así como no todos nacimos para hacer cosas.
Para tener posiciones políticas claras se requiere tener un bagaje cultural, científico y de información constantemente actualizados, de lo contrario quien diga poseer una opinión sobre el medio ambiente se arriesga a ser un borrego más en el redil. Y estos borregos solo sirven para engrosar el coro de quienes se lucran de las mentiras hechas verdades.
Los afortunados de poseer un verdadero criterio formado en el cruce de información y evidencia son quienes podrán abrir los ojos a la realidad y vivir una vida enmarcada en el libre albedrío.
Este módulo de la maestría me permitió comprender que las preconcepciones de muchas de las situaciones del medio ambiente son falsas y no debo seguir creyendo en ellas.
Hablar de un nuevo paradigma -la racionalidad ambiental- implica emprender una aventura nada fácil, ni mucho menos breve. Es una lucha contra los intereses arraigados en la mentalidad y la cultura vigentes durante cientos de años. Supone cambios en todos los aspectos atinentes a las relaciones humanas con su entorno, en ese concepto acertado de ambiente que toca no sólo lo físico y ecológico, sino que sigue un enfoque sistémico y holístico tutelado por las teorías de la complejidad, a diferencia de los enfoques reduccionistas y lineales que guiaron a la racionalidad económica.
Será tarea de los intelectuales y empresarios con sensibilidad social, emprender y escribir la nueva odisea de conquistar el mundo con organizaciones que promuevan el desarrollo sustentable y el Estado con sus fines de progreso y bienestar ejercerá su rol de catalizador con su componente político, dado que los gobiernos adoptan iniciativas contundentes en un intento por alcanzar metas sociales y ambientales específicas, dentro de la perspectiva las políticas primero.
La construcción del paradigma de la racionalidad ambiental deberá darse en un escenario de acción comunicativa incluyente, donde todos los actores de la vida social y económica tengan asiento, en el sentido de posibilitar mediante un pacto de responsabilidad social el rumbo de las organizaciones económicas, ajustadas a la sustentabilidad y a sus aspiraciones de una mejor calidad de vida.
El Medio ambiente y la empresa tendrán una conexión necesaria para la racionalidad ambiental. El papel que ha de jugar la empresa en el nuevo escenario es crucial para la concreción de la utopía de la racionalidad ambiental. Un enfoque empresarial que contemple y entienda la trama de la vida con sensibilidad y responsabilidad será aquel que reduzca el impacto sobre el medio ambiente, vía disminución del consumo de recursos o de desechos y las emisiones contaminantes. No se trata únicamente de cumplir la reglamentación medioambiental, sino de contribuir, mediante iniciativas y programas integrales a la conservación del entorno.
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