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lacuyabrera

lecciones aprendidas en la asignatura de Ecología

Definitivamente no es lo mismo ser ecólogo que ambientalista. Es la misma diferencia que existe entre ser musulmán y fedayín. Las posiciones científicas no tienen nada que ver con las posiciones políticas. Ese es mi caso, no pretendo pelear por mis ideas ambientales, ni cambiar mis hábitos, creo que esa no es la solución, la solución no está en dejar de ser, incomodarse o vivir de un modo distinto al que se hace hasta ahora; el cambio está en ser capaz de medir la cantidad de tierra que ocupamos productivamente, cuántos desperdicios generamos y qué se puede hacer para evitar que todo eso se vaya a contaminar el mundo. En pocas palabras, buscar la neutralidad de las emisiones.

Me sorprende ver que como especie vivimos cerca a muchos ecosistemas pero no hacemos parte integral de ninguno. El humano no necesita de los ecosistemas para sobrevivir, necesita de su cultura y su civilización. Definitivamente el porcentaje de humanos que viven en estrecha relación con sus ecosistemas es mínimo y son ahora tan raros como piezas de museo.

Hemos eliminado tanto la necesidad de ecosistemas que hasta estamos eliminando las bacterias de nuestro cuerpo con los antibióticos, de ahí la explosión de personas son alergias y asma tan impresionante, que enriquecen más a las farmacéuticas.

La ecología es la ciencia más hermosa que existe sobre el planeta, pero no debería existir, desde un punto de vista bucólico, todos deberíamos saber por simple deducción lógica todos sus conceptos, puesto que son sencillos, claros y para nada ambiguos. Es una ciencia que crece con la retroalimentación que las demás le imprimen y es la medida directa de lo mucho o poco que ascendemos en el entendimiento de nuestro mundo.

Biodiversidad, hábitat, ecosistema, nicho ecológico son términos sagrados que todas las personas deben comprender, puesto que sirven para dos cosas, primero, para comprender cómo funciona la naturaleza, y segundo, para hacer que muchos se pregunten qué función ocupan en el mundo, para qué sirve cada humano que habita en la Tierra. Estoy seguro que pocos llegarán a una respuesta satisfactoria.

Terminé por comprender que mi deber es descubrir mi nicho ecológico, que poco o nada tiene que ver son mi misión o plan de vida como humano. Mi nicho está en poder comprender con qué especies tengo relación cercana y cómo me relaciono con ellas y como se crean esa simbiosis o ese antogonismo del que tantas cosas interesantes y tantos beneficios se logran.

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